Sheinbaum apuesta por jóvenes para digitalizar el control de medicinas

La mandataria busca agilizar entregas a hospitales públicos y eliminar trámites físicos, según la Presidencia.

La Presidencia de la República anunció esta semana un plan para poner a jóvenes al frente del nuevo inventario digital de medicinas, una plataforma que, en teoría, permitirá ver en tiempo real existencias y acelerar envíos a hospitales públicos. La Secretaría de Salud respalda la iniciativa como una respuesta directa a los retrasos y papeleo que pacientes y personal sanitario han denunciado en los últimos años.

La idea tiene sentido sencillo: sustituir libretas y oficios por un sistema que indique quién tiene qué y cuánto, reducir tiempos y cortar oportunidades para desvíos. Es, en palabras sencillas, pasar de controlar la farmacia con un reloj de arena a hacerlo con un reloj digital. Para familias que esperan un tratamiento oncológico o una cirugía programada, esos minutos cuentan.

A favor: jóvenes con formación digital pueden modernizar procesos, detectar faltantes antes de que se conviertan en crisis y bajar carga administrativa en hospitales. La Secretaría de Salud asegura que el sistema permitirá «eliminar trámites físicos» y mejorar la logística de abasto, y que los participantes recibirán capacitación.

Pero la iniciativa también trae riesgos que no se deben minimizar. Poner a la juventud al mando de un sistema crítico sin robustos mecanismos de supervisión es como dar las llaves de la bodega a quien nunca manejó inventarios: puede acelerar o empeorar las cosas. Funcionarios consultados por este diario, y personal de varios hospitales públicos, señalan que la experiencia técnica y la continuidad del personal son claves. Sin conectividad estable, o sin recursos para distribución, una base de datos es solo una promesa más.

Además hay preguntas prácticas y éticas: ¿cómo se garantizará la protección de datos? ¿Qué controles habrá contra errores humanos y malas prácticas? ¿Cuál será el vínculo entre este inventario y los proveedores, y cómo se evitará que fallos digitales se traduzcan en desabasto real en las clínicas rurales?

La experiencia reciente del país con faltantes de medicamentos y fallas de abasto —registradas en documentos de la propia Secretaría de Salud— obliga a combinar digitalización con inversión en logística, supervisión ciudadana y protocolos claros. Un inventario electrónico puede ser una herramienta poderosa, pero no sustituye camiones, presupuesto o transparencia institucional.

Si el gobierno quiere que la apuesta funcione, deberá abrir los datos, permitir auditorías independientes y vincular a las comunidades. El riesgo es que la medida sea una puesta en escena tecnológica que esconda problemas estructurales. La oportunidad, en cambio, es transformar la administración de medicinas en algo ágil y responsable, donde una notificación en una tablet evite viajes inútiles y espere menos pacientes en fila.

La clave estará en el detalle: capacitación, supervisión de la Secretaría de Salud, conectividad en hospitales y la participación de la sociedad civil para vigilar que la digitalización no sea un parche, sino un cambio real en el acceso a la salud.

Con información e imágenes de: informador.mx