Gobierno de Nayarit acusado de presionar notarios para despojos
Por: Redacción
El gobierno de Nayarit, encabezado por Miguel Ángel Navarro, se encuentra bajo la lupa luego de acusaciones públicas y denuncias ciudadanas que vinculan a funcionarios estatales con presuntas maniobras para despojar terrenos mediante presiones a notarios públicos. Reportes publicados en medios como Milenio y Proceso recogen testimonios de familias y abogados que aseguran haber sufrido coacción para transferir escrituras o regularizaciones ventajosas para terceros.
Las denuncias, según la documentación consultada por este diario, señalan que la estrategia habría consistido en utilizar instancias administrativas y la influencia sobre fedatarios para acelerar trámites y validar escrituras que hoy son impugnadas por propietarios originarios. Vecinos de comunidades rurales y periurbanas relatan escenas que se repiten: visitas de personas vinculadas a trámites, presión para firmar documentos bajo promesas de «regularización» y, días después, la pérdida efectiva del control sobre la parcela.
Una residente de la región afectada, que pidió anonimato por temor a represalias, dijo que a su familia le ofrecieron una «solución rápida» para legalizar su terreno a cambio de firmar documentos que nunca revisó con un abogado. «Nos dijeron que era para nuestro bien, pero luego vino el oficio que nos quitó la tierra», explicó. Historias como esta coinciden en un patrón que autoridades judiciales y organizaciones civiles consideran suficiente para abrir investigaciones.
Desde el gobierno estatal se ha emitido un comunicado en el que se rechazan las imputaciones y se asegura la disposición a colaborar con las investigaciones. Sin embargo, para organizaciones sociales y algunos legisladores locales la respuesta oficial resulta insuficiente frente a la gravedad de las acusaciones. El asunto ha llevado a que colectivos de defensa del derecho a la tierra y abogados agrarios pidan la intervención de la Fiscalía General del Estado y la revisión de los registros públicos de la propiedad.
El presunto uso de notarios como engranaje de despojo tensiona una institución clave para la seguridad jurídica. El Colegio de Notarios, consultado en informes periodísticos, ha señalado la necesidad de transparencia y controles más estrictos en la fe pública, mientras que especialistas en derecho agrario advierten que la vulnerabilidad de habitantes de zonas rurales es un caldo de cultivo para este tipo de prácticas.
En términos prácticos, el impacto es directo en la vida cotidiana: pérdida de patrimonio familiar, inseguridad alimentaria cuando se trata de parcelas productivas, y desaliento para invertir en el territorio. Es como si a familias que han cuidado la tierra por generaciones les arrancaran las piezas del rompecabezas que sostienen su futuro, y con ello se erosiona la confianza en las instituciones encargadas de proteger los bienes comunes.
El caso abre además preguntas sobre los mecanismos de control del poder público. Organismos de fiscalización, contralorías y la propia sociedad civil exigen auditorías, la suspensión temporal de actos notariales vinculados a los expedientes en disputa y la apertura de expedientes penales cuando exista evidencia de coacción, falsificación o uso indebido de la función pública. Para avanzar se requiere que las investigaciones sean independientes y que los resultados se hagan públicos.
Este diario constató que existen denuncias formales ante instancias locales, así como la movilización de organizaciones defensoras de derechos humanos. A la par, especialistas consultados por este medio reclaman medidas preventivas: campañas de información para propietarios, acceso gratuito a asesoría jurídica y la creación de ventanillas únicas para revisar la validez de escrituras sospechosas.
La ciudadanía tiene un papel clave: documentar y denunciar irregularidades, exigir transparencia y seguir de cerca las respuestas institucionales. La justicia no puede quedar en el discurso; debe traducirse en investigaciones sólidas y reparaciones efectivas para las víctimas. Por su parte, el gobierno de Miguel Ángel Navarro enfrenta la opción de abrir las puertas a la investigación con pruebas y acciones concretas o arriesgarse a un deterioro mayor de la confianza pública.
En los próximos días se espera que la Fiscalía de Nayarit aclare el avance de las indagatorias y que el Ejecutivo estatal detalle las medidas para garantizar que los procesos notariales y registrales se realicen sin presiones indebidas. Mientras tanto, las familias afectadas reclaman estar en el centro de la respuesta pública, no al final de un expediente.
Fuentes: Milenio, Proceso, testimonios ciudadanos y documentos de denuncia consultados por este medio.

