Taddei frena lineamientos del INE sobre coordinadores de Morena y reabre debate electoral
El intento del Instituto Nacional Electoral (INE) por acatar una resolución del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) quedó en pausa después de que el integrante Taddei impidiera la aprobación de las reglas que regularían lo que se ha llamado las «pre, pre, pre, campañas». Desde mayo, señala el propio INE, la autoridad no ha podido emitir los lineamientos que el Tribunal le ordenó expedir.
La falta de reglas concretas para definir y sancionar la acción de quienes operan como coordinadores de partido —un esquema especialmente asociado a Morena en los últimos procesos— deja un vacío normativo con efectos reales en la vida cotidiana: campañas que empiezan antes de tiempo, uso de recursos públicos con opacidad y una competencia desigual para candidatos locales y comunitarios que sí intentan ceñirse a la ley.
Según documentos y declaraciones del INE consultadas por este diario, la resolución del TEPJF exigía plazos y criterios claros para tipificar las llamadas «preprecampañas», pero en el Consejo General se dilataron los acuerdos. Fuentes del INE explican que las objeciones planteadas por Taddei, y la falta de consenso entre consejeras y consejeros, terminaron por bloquear la emisión de una normativa que muchos actores políticos y observadores consideraban urgente.
Para la ciudadanía, el retraso no es un tecnicismo: significa mayor incertidumbre sobre cuándo empieza la contienda verdadera, y facilita que grupos organizados inserten mensajes, redes y recursos en periodos que no están regulados con precisión. Especialistas en derecho electoral consultados por este periódico advierten que la ambigüedad favorece prácticas clientelares y diluye mecanismos de fiscalización.
Desde Morena, la figura de los coordinadores ha sido explicada públicamente como parte de la logística partidaria, pero críticos y opositores sostienen que esa red funciona muchas veces como estructura de movilización adelantada. El INE, por su parte, está obligado por el TEPJF a poner orden; sin embargo, la parálisis interna abre la posibilidad de nuevos recursos judiciales y de mayor polarización política.
El episodio prueba dos cosas: primero, que los órganos electorales siguen siendo terreno de disputas internas que terminan afectando su capacidad regulatoria; segundo, que sin reglas claras la ventaja competitiva se juega en la opacidad. El TEPJF marcó una ruta en mayo; ahora la pelota está en el INE, cuya respuesta deberá ser técnica y transparente para recuperar confianza.
Los próximos pasos deberían incluir la reapertura del debate en el Consejo General con plazos acotados, la publicación inmediata de criterios provisionales y la comunicación clara hacia la ciudadanía sobre qué conductas se consideran anticipación de campaña. Si no, las «pre, pre, pre, campañas» seguirán siendo un atajo que erosiona la igualdad de la competencia electoral y el derecho de la gente a elegir con información y reglas de juego conocidas, advirtieron expertos consultados por este medio.
