Pacientes de Campeche quedan sin medicinas mientras Sheinbaum atribuye la falla a un algoritmo
La legisladora Amalia García, de Movimiento Ciudadano, asegura que la mandataria federal carece de información precisa y que son los ciudadanos quienes documentan la escasez.
En hospitales y clínicas públicas de Campeche crece la angustia: pacientes con enfermedades crónicas y tratamientos continuos reportan falta de insumos y medicamentos básicos, según denuncias ciudadanas y testimonios recabados por este diario. Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el origen del problema está en un “algoritmo” de distribución, argumento que no convence a pacientes ni a legisladores.
La diputada Amalia García, de Movimiento Ciudadano, sostuvo ante medios y redes que la jefa del Ejecutivo federal no dispone de información precisa sobre la magnitud del desabasto. “Son las y los propios enfermos y sus familias quienes documentan la escasez”, dijo García, y exigió que la Secretaría de Salud federal entregue datos desagregados por unidades médicas y por fármaco.
El relato de los afectados es concreto: citas pospuestas, compras urgentes en farmacias privadas a precios más altos y tratamientos interrumpidos. Para muchos, la salud se ha convertido en una cuenta pendiente con el Estado; para otros, en una carrera diaria contra la incertidumbre. Es la diferencia entre mantener una condición bajo control o enfrentar complicaciones que podrían evitarse con acceso continuo a medicamentos.
La explicación oficial del “algoritmo” sugiere fallas en la asignación automatizada de lotes y rutas de distribución. Pero la metáfora tecnológica no tapa un problema administrativo: contratos, compras, logística y supervisión que no han logrado traducirse en medicinas en manos de la gente. Expertos en salud pública consultados por este diario señalan que, en sistemas públicos, la tecnología puede ayudar, pero no sustituye la transparencia, la planificación y la auditoría ciudadana.
Movimiento Ciudadano y colectivas de pacientes piden datos públicos y verificables: listas de medicamentos faltantes, tiempos de entrega, criterios del algoritmo y responsables de la cadena de abasto. La petición es sencilla: poner el proceso a la vista para que la sociedad pueda fiscalizarlo y, si es necesario, corregirlo.
Desde la Secretaría de Salud se ha insistido en que se trabaja en la normalización del suministro y en ajustes al sistema. La ausencia de cifras claras, sin embargo, alimenta la desconfianza. En este contexto, iniciativas locales de recolección de testimonios y documentación ciudadana han servido como termómetro del problema, mostrando concentraciones de faltantes en unidades rurales y en medicamentos para enfermedades crónicas.
Más allá de quién tenga la culpa del algoritmo, la prioridad para quienes viven la escasez es práctica: garantizar medicinas hoy. La respuesta institucional requiere pasos concretos y medibles: transparencia inmediata, medidas temporales de abasto (como compras de emergencia y convenios con farmacias), y auditorías que expliquen por qué falló la logística.
Si algo queda claro en Campeche es que la tecnología sin rendición de cuentas es como un mapa sin coordenadas: puede prometer rutas pero deja a la gente perdida. La solución exige tanto correcciones técnicas como políticas públicas centradas en la vida cotidiana de las personas. Las autoridades federales y estatales tienen la oportunidad de demostrarlo con datos y resultados, no solo con explicaciones.
Fuente: declaraciones públicas de Amalia García (Movimiento Ciudadano) y comunicados de la Secretaría de Salud.
