Telefonía inactiva mantiene acceso a alertas sísmicas y emergencias: qué significa para los usuarios

El número conserva algunas funciones esenciales, como la recepción de alertas sísmicas y las llamadas al 911. Así lo explican autoridades y especialistas que han atendido las dudas de miles de usuarios cuando cambian de operador o cuando su línea queda sin servicio por falta de pago.

Según el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, el Sistema Sismológico Nacional y el Instituto Federal de Telecomunicaciones, existen mecanismos técnicos que permiten que, aun sin una renta activa, un equipo móvil pueda recibir mensajes de difusión como las alertas temprano y establecer comunicación con servicios de emergencia. En la práctica esto significa que una persona cuyo plan esté vencido o cuyo número haya sido bloqueado todavía puede ser advertida de un temblor y, en muchos casos, marcar al 911 para solicitar ayuda.

Para la familia de María López, vecina de la colonia Centro, esa diferencia fue literal. «Mi contrato se venció un fin de semana y pensé que ya no iba a recibir alertas. Afortunadamente el teléfono sonó cuando hubo movimientos y pudimos desalojar a tiempo», cuenta López. Su testimonio confirma que la tecnología salva vidas, pero también revela la dependencia de la ciudadanía en sistemas que no siempre son claros para todos.

La ventaja es evidente: mantener la recepción de alertas sísmicas y el acceso a emergencias reduce la vulnerabilidad de grupos como adultos mayores y personas de bajos ingresos que, por motivos económicos, no renuevan su servicio a tiempo. Sin embargo, los especialistas consultados por este periódico advierten sobre riesgos y malentendidos. El Instituto Federal de Telecomunicaciones ha insistido en que recibir una alerta no equivale a tener una línea plenamente operativa; servicios como mensajería, datos o llamadas salientes a números distintos al 911 pueden seguir bloqueados.

Hay una segunda arista preocupante: la opacidad de las operadoras. Usuarios relatan mensajes confusos, cobros inesperados y falta de información sobre qué funciones permanecen activas. Desde la perspectiva del interés público, el Estado y el regulador deben exigir comunicación clara y campañas explicativas, especialmente en zonas propensas a desastres naturales.

Los técnicos que trabajan con el SASMEX señalan además que la eficacia de la alerta depende de factores técnicos, como la compatibilidad del equipo y la configuración de recepción de mensajes masivos. Por eso recomiendan revisar la configuración del teléfono y mantener la batería en condiciones óptimas, además de conocer las rutas de evacuación locales. Organizaciones civiles y dependencias de protección civil han insistido en la importancia de simulacros y de la educación comunitaria.

Desde un enfoque crítico y constructivo, corresponde también evaluar una política pública más amplia: garantizar que la transición tecnológica y las políticas comerciales de las empresas de telefonía no dejen desprotegidos a quienes más dependen de servicios básicos de seguridad. El IFT y la Secretaría de Gobernación deben supervisar que las obligaciones de las empresas incluyan protocolos claros para mantener acceso a emergencias y a las alertas de riesgo, y que se informe de manera accesible a la ciudadanía.

Mientras tanto, la recomendación práctica para los usuarios es simple y directa: confirmar con su proveedor qué funciones permanecen activas si la línea está inactiva, verificar en la configuración del teléfono la recepción de alertas y mantener canales alternos de comunicación en comunidades con mayor riesgo. La tecnología puede ser un salvavidas, pero solo si las instituciones y las empresas actúan con transparencia y responsabilidad, y si la ciudadanía está informada y preparada.

Fuente: declaraciones y documentos públicos del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano, el Sistema Sismológico Nacional y el Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Con información e imágenes de: informador.mx