Chaco giménez cuestiona a santiago giménez por su sequía en la selección
Más de un año sin goles: el último fue el 9 de septiembre de 2025 ante Corea, según reportes de ESPN.
La crítica pública del exfutbolista y comentarista conocido como Chaco Giménez ha vuelto a poner el foco sobre Santiago Giménez, el delantero que carga una sequía goleadora en la selección que ya supera los doce meses. Según ESPN, el último tanto del “Bebote” data del 9 de septiembre de 2025 frente a Corea. La pregunta que ahora resuena en estadios y redes no es solo si el atacante volverá a marcar, sino qué responsabilidades tienen el cuerpo técnico y la federación en la gestión de la crisis.
Cuando una pieza clave deja de funcionar, la sombra alcanza a todo el engranaje. Chaco no se limitó a señalar la falta de gol; su intervención, recogida por varios medios, empuja a pensar en decisiones mayores: rotaciones, cambios de esquema o hasta la necesidad de brindar apoyo psicológico y de rendimiento más estructurado. Es fácil criticar al jugador —la prensa y la afición suelen hacerlo—, pero conviene también mirar los fallos institucionales: concentración y preparación, calendario apretado entre clubes y selección, y la capacidad de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) para acompañar procesos.
La sequía de un goleador no es solo un dato estadístico: tiene consecuencias prácticas. Para el entrenador implica rehacer planes tácticos y valorar alternativas; para el jugador significa presión mediática y riesgo de perder confianza; para el aficionado, un debate sobre prioridades y exigencias. En términos de política pública deportiva, revela carencias en programas de formación, en el apoyo a la salud mental de atletas y en la coordinación entre clubes y selección, asuntos que medios como ESPN y columnistas deportivos han señalado en análisis recientes.
Hay ejemplos concretos que ayudan a entender el problema. Equipos que invierten en equipos de trabajo interdisciplinario —psicólogos, analistas, nutricionistas— suelen recuperar más rápido a sus delanteros cuando atraviesan baches. Países con políticas deportivas claras y financiamiento estable logran transitar mejor las épocas de menor rendimiento individual, porque no dependen solo de la inspiración de una figura.
Chaco, con su tono crítico, contribuye a elevar el debate: no se trata de fusilar al jugador sino de exigir coherencia institucional. Si la FMF y el cuerpo técnico toman la observación como un llamado, pueden impulsar cambios dirigidos a corto plazo —entrenamientos específicos, modificaciones tácticas— y a largo plazo —programas de prevención y acompañamiento para jóvenes goleadores—. La apuesta de fondo debería ser convertir una crisis individual en una oportunidad para fortalecer el sistema.
Mientras tanto, la responsabilidad inmediata recae en Santiago Giménez y en quienes planifican los partidos. Los datos son contundentes: más de un año sin marcar con la selección. Pero el desenlace no está escrito. Puede ser el punto de inflexión que reactive su olfato goleador o el momento para abrir paso a otras opciones. Como recuerda la prensa deportiva, entre ellas ESPN, el fútbol es colectivo: cuando la máquina falla, no basta con ajustar solo una rueda.
En una cancha que refleja también desigualdades en la inversión y en la protección de talentos, la crítica pública tiene un valor: obliga a mirar más allá del gol perdido y a preguntar quiénes sostienen al jugador cuando el marcador se encuentra en rojo.
Fuente: ESPN y reportes de medios deportivos nacionales.
