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Ahorros en jaque: peso sufre su mayor desplome mensual desde julio de 2024

El dólar cerró el mes en $18.07, según Banco de México, y el peso acumuló una pérdida cercana al 6%: el peor desempeño mensual desde julio de 2024.

El golpe fue rápido y directo al bolsillo. En un mes marcado por nervios en los mercados internacionales y señales de incertidumbre local, el tipo de cambio terminó en 18.07 pesos por dólar, de acuerdo con datos del Banco de México. Ese retroceso, cercano al 6%, erosiona el valor del ahorro en pesos y encarece importaciones básicas, medicamentos y combustibles.

Detrás del movimiento hay varios factores: la fortaleza del dólar ante expectativas sobre la política monetaria estadounidense, salidas de capitales de mercados emergentes y una mezcla de dudas sobre el rumbo fiscal del país. Analistas consultados por Reuters señalan que la combinación de factores externos con mensajes poco claros sobre gasto público y reformas aviva la volatilidad.

Para una familia con 100,000 pesos ahorrados, una caída del 6% implica perder en términos relativos alrededor de 6,000 pesos —dinero que puede representar una quincena, una reparación urgente o parte de la colegiatura—. Para empresas que importan insumos, la factura sube y es probable que parte de ese costo se traslade a los precios que pagan las personas.

El efecto también golpea a quienes tienen deuda en dólares o compromisos indexados: la caída del peso aumenta la carga real y limita el margen de maniobra de hogares y pequeñas empresas. Al mismo tiempo, complica la lucha contra la inflación, porque los insumos importados presionan los precios internos, algo que preocupa al Banco de México y al propio Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Desde una mirada crítica, la política económica necesita urgencia comunicativa y coherencia entre Hacienda, Banxico y el gobierno. No se trata sólo de medidas técnicas: los mensajes públicos importan. La ausencia de claridad alimenta la desconfianza y aumenta el costo de financiamiento para proyectos sociales y de infraestructura que el país necesita.

Hay respuestas posibles y constructivas: reforzar la transparencia fiscal, acelerar acuerdos que den certidumbre a inversionistas responsables, y ampliar opciones de ahorro para hogares —por ejemplo, instrumentos indexados a inflación o educación financiera para que los ciudadanos no pierdan poder adquisitivo ante movimientos cambiarios.

La caída de este mes es una alarma que no sólo afecta balances financieros, también condiciona la vida cotidiana. Banco de México y la Secretaría de Hacienda tienen la responsabilidad de explicar qué medidas tomarán para proteger a los más vulnerables y restablecer confianza. Mientras tanto, los ciudadanos deben estar atentos, exigir rendición de cuentas y explorar maneras de blindar su ahorro frente a la volatilidad.

Fuente: Banco de México; contexto de mercado: Reuters.

Con información e imágenes de: Reforma