Sheinbaum cierra gira nacional con acto masivo en el zócalo
Ciudad de México. Miles de personas se congregaron ayer en el zócalo para el cierre de la gira nacional de la presidenta Claudia Sheinbaum, en un acto que según la Presidencia buscó mostrar cohesión política y respaldo popular a sus propuestas económicas y diplomáticas. «Ninguna potencia extranjera ni élite económica o política tiene derecho a decidir sobre el presente y futuro de México», dijo la mandataria, según difundió La Jornada.
El evento mezcló símbolos de campaña con discursos sobre soberanía y justicia social. Sheinbaum destacó avances en programas sociales y proyectos de infraestructura que, aseguró, buscan reducir desigualdades y fortalecer la industria nacional. En el discurso enfatizó la necesidad de que las decisiones clave sobre energía, comercio y seguridad las tome México, no intereses foráneos ni cúpulas económicas.
Desde una mirada crítica de centro-izquierda, el acto tuvo matices positivos y pendientes. Por un lado, la apuesta por ampliar programas sociales y priorizar inversión pública puede traducirse en alivio inmediato para familias con mayores carencias, y en empleos vinculados a obra pública. Datos del INEGI y reportes económicos muestran que medidas fiscales y sociales pueden atenuar brechas, pero la efectividad depende de ejecución transparente y de control presupuestal riguroso.
Por otro lado, persisten riesgos concretos: la concentración del poder en decisiones ejecutivas, la opacidad en adjudicaciones y la dificultad para contener presiones inflacionarias y la violencia en regiones clave. Analistas consultados por este diario recuerdan que los grandes anuncios requieren marcos institucionales fuertes para no quedar en retórica. La Jornada también reportó críticas de organizaciones civiles que pidieron mayores garantías en materia de transparencia y rendición de cuentas.
En la plaza hubo referentes sociales, trabajadores y estudiantes que celebraron los compromisos con la educación y la salud, pero también ciudadanos que reclamaron con voz firme soluciones en seguridad y empleo formal. Ese contraste resumió la tensión central: los proyectos de transformación requieren tanto apoyo ciudadano como controles institucionales que eviten clientelismos y errores administrativos.
Si la gira buscaba mostrar músculo político, lo consiguió. Ahora queda la pregunta práctica: ¿cómo convertir entusiasmo en políticas eficaces y verificables que mejoren la vida cotidiana sin sacrificar la pluralidad institucional? La respuesta dependerá de pasos concretos en transparencia, consultas públicas y supervisión independiente, materias que organizaciones civiles y medios como La Jornada seguirán vigilando.
