Polo escala a categoría 4 y pone en jaque al sur de baja california sur

Autoridades emiten alertas mientras comunidades costeras se preparan para marejadas y lluvias intensas

El huracán Polo alcanzó la categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, según el National Hurricane Center (NHC). El centro del ciclón se ubicó a 585 kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lucas y a 770 kilómetros al sur de Cabo San Lázaro, en Baja California Sur, de acuerdo con los reportes oficiales.

El NHC y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierten de oleaje peligroso, vientos sostenidos muy fuertes y posibles lluvias intensas que podrían provocar deslizamientos y anegamientos en la porción sur de la península. Con la cercanía de la temporada turística de otoño e invierno, el fenómeno pone en riesgo no solo bienes materiales sino la economía local ligada a la pesca y al turismo.

En La Paz, Los Cabos y comunidades más pequeñas, pescadores y prestadores de servicios comienzan a asegurar embarcaciones y a revisar protocolos de seguridad. Fuentes de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) han informado sobre la posibilidad de suspensión de operaciones en puertos y cierres parciales de carreteras por fenómenos de crecida.

El avance de Polo plantea preguntas que no pueden soslayarse: ¿están suficientemente dotadas las autoridades municipales y estatales para movilizar refugios, señalizar rutas de evacuación y garantizar atención a personas mayores y con discapacidad? En muchos municipios costeros de Baja California Sur, la infraestructura de protección civil arrastra años de subinversión, según registros de administraciones anteriores consultados por este diario.

Desde una perspectiva climática, especialistas consultados por medios y organismos internacionales señalan que el calentamiento de las aguas del Pacífico favorece la intensificación rápida de ciclones, un dato que el IPCC y la NOAA han documentado en sus reportes. Eso no exime a las autoridades locales de mejorar la prevención: la ciencia indica riesgos crecientes, la política debe traducir eso en decisiones y recursos concretos.

Para la población, las recomendaciones oficiales son claras: mantenerse informada por las cuentas institucionales del SMN y CONAGUA, evitar acercarse a playas, asegurar viviendas y preparar un kit de emergencia con agua, medicamentos y documentos. Al mismo tiempo, la sociedad civil puede organizar brigadas vecinales y puntos comunitarios de apoyo para los más vulnerables.

Polo no es solo una alarma meteorológica; es una prueba para la coordinación entre instancias federales, estatales y municipales. La diferencia entre un desastre y una crisis contenida estará en la rapidez de la respuesta, en la claridad de la comunicación y en la capacidad para proteger a quienes siempre pagan el mayor costo: la gente humilde de la costa.

Con información e imágenes de: informador.mx