París se vuelca con el papa entre vítores y críticas por la ley de ayuda a morir
Informe de nuestra periodista Natalia Ruiz desde París.
París vivió este 25 de septiembre una jornada de contrastes. Miles de personas aclamaron con euforia al papa León XIV durante su recorrido en papamóvil por el centro de la ciudad, que la Prefectura de Policía calificó como el primer gran baño de masas de su visita de cuatro días. Sin embargo, la ovación pública convivió con abucheos y pancartas de grupos que defienden la ley de ayuda a morir aprobada hace dos meses en la Asamblea Nacional, según reportes de Le Monde y de agencias como AFP.
En su discurso ante autoridades y fieles, el pontífice lanzó un llamamiento contra la muerte asistida y advirtió sobre el «paraíso de las máquinas» que trae la inteligencia artificial. Sus palabras, recogidas por la oficina de prensa del Vaticano y difundidas por la Agencia France-Presse, apelaron a una ética que priorice la dignidad humana y el cuidado. Para muchos asistentes, el mensaje fue confortante. Para otros fue un intento de moralizar un debate que, en Francia, se decidió democráticamente en julio.
La aprobación de la ley de ayuda a morir abrió una disputa que va más allá de la liturgia y entra en lo concreto: cómo garantizar cuidados paliativos, quién toma la última decisión y qué garantías legales y médicas deben acompañar a una norma de ese calado. «No estamos en contra de las convicciones religiosas, pero hemos votado una ley para proteger la autonomía de pacientes y familias», declaró una diputada que defendió la norma en la Asamblea Nacional, según declaraciones recogidas por Le Monde.
En las calles, la escena fue de fuerte carga simbólica. «Vine para sentir esperanza», dijo a este periódico Marie, de 67 años, que aplaudía el paso del papamóvil frente a Notre-Dame. A pocos metros, Hugo, enfermero de cuidados paliativos, sostenía una pancarta pidiendo más recursos: «Si la sociedad permite la ayuda a morir, debe invertir en alternativas reales. No basta con prohibir o legitimar sin presupuestos». Su testimonio fue confirmado por fuentes del Ministerio de Sanidad, que reconocen retrasos en la extensión de plazas de cuidados paliativos en varias regiones.
El contraste también se notó en el plano institucional. El Elíseo recibió al pontífice con protocolo y discursos de bienvenida, mientras que organizaciones laicas y colectivos feministas organizaron concentraciones para recordar los riesgos de estigmatizar decisiones individuales. AFP documentó enfrentamientos verbales entre ambos sectores, sin que se registraran incidentes graves.
La advertencia del papa sobre la inteligencia artificial encendió otro foco de debate. Expertos citados por medios franceses interpretan el mensaje como un llamado a regular tecnologías que influyen en decisiones médicas y laborales. Pero la discusión pública necesita más precisión: ¿qué regulaciones plantean los gobiernos para proteger la autonomía y el empleo? ¿Se prioriza la ética o los intereses comerciales? Estas preguntas vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de políticas públicas claras y participativas.
La visita del papa León XIV puso en evidencia la tensión entre la influencia moral de la Iglesia y las decisiones de un Estado laico. Como reporta Natalia Ruiz, la escena parisina mostró que las grandes movilizaciones públicas ya no son solo celebraciones ceremoniales, son termómetros de debates sociales urgentes: fin de vida, tecnología y prioridades del sistema de salud. El pulso queda abierto y la política pública tendrá que responder con datos, fondos y diálogo.
