París se desborda por el papa león xiv entre vítores y críticas
París, 25 de septiembre. Natalia Ruiz
Miles de parisinos se volcaron a las calles este 25 de septiembre para aclamar al papa Francisco —presentado en esta visita como papa León XIV— en un primer baño de masas que mezcló euforia, devoción y un palpable choque de sensibilidades. Según Reuters, la comitiva papal recorrió el centro de la ciudad en papamóvil entre vítores y aplausos mientras agentes y voluntarios gestionaban la marea humana.
El viaje, de cuatro días, llegó dos meses después de que Francia aprobara la legalización de la ayuda a morir, un cambio legal que sigue dividiendo a la sociedad. En su discurso inaugural el pontífice lanzó un llamado explícito contra la muerte asistida y advirtió sobre lo que denominó el «paraíso de las máquinas» que puede traer la expansión de la inteligencia artificial. Estas palabras, recogidas por AFP, no solo reavivaron el debate bioético, sino que lo colocaron en el centro de la confrontación entre esfera religiosa y Estado laico.
La visita expone un doble fenómeno: por un lado, la capacidad del papa para movilizar a multitudes y recuperar una presencia pública que la Iglesia venía buscando tras años de descrédito; por otro, la distancia entre la autoridad moral que representa y las decisiones políticas tomadas por representantes elegidos. Le Monde ha documentado en las últimas semanas cómo el proceso legislativo sobre la eutanasia generó movilizaciones de familias, médicos y asociaciones de pacientes que reclaman garantías y acompañamiento.
En la calle, la escena fue simple y humana. «He venido porque creo que su voz sirve para recordar la dignidad», dijo una mujer que se identificó como seguidora de la parroquia del Vème arrondissement. Al mismo tiempo, organizaciones pro derechos reproductivos y colectivos laicos reiteraron su rechazo a que una figura religiosa condicione debates legislativos que afectan derechos ya consagrados por ley.
Más allá del simbolismo, hay efectos concretos y mensurables: recursos policiales desviados, comercios cerrados temporalmente y un gasto logístico elevado que repercute en el vecindario. Para muchos trabajadores de la salud, la intervención del Papa sobre la muerte asistida es una presión añadida a un sistema que afronta recortes y falta de personal. Los sindicatos sanitarios han pedido diálogo y más inversión en cuidados paliativos, una demanda que las autoridades francesas deberán afrontar si quieren responder a las críticas con políticas públicas efectivas.
También merece atención la crítica del pontífice a la inteligencia artificial. Si bien el avance tecnológico puede mejorar diagnósticos o accesibilidad, señalar solo los riesgos sin proponer marcos regulatorios claros es insuficiente. Expertos consultados por medios europeos subrayan la necesidad de leyes que protejan datos, trabajo y autonomía humana; en ausencia de esas reglas, las advertencias papales quedan como un llamado moral útil pero incompleto.
Esta cobertura de Natalia Ruiz incorpora reportes de Reuters, AFP y Le Monde para contextualizar tanto la celebración popular como las tensiones políticas que el viaje del papa pone sobre la mesa. París vivió hoy la combinación de fervor y disputa que define a una sociedad plural: muestras de apoyo masivo, sí, pero también preguntas urgentes sobre quién decide sobre la vida y qué papel deben jugar las instituciones religiosas en democracias laicas.
