Retiran novela de la selección Goncourt por sospechas de plagio y uso de inteligencia artificial
La Academia Goncourt eliminó el viernes 25 de septiembre a «C’était ça ou mourir» de su lista; el autor, Thélyson Orélien, enfrenta además señalamientos de plagio de textos publicados en Canadá.
La decisión de la Academia Goncourt, recogida por medios como Le Monde y la BBC, cayó como un rayo en el mundo literario: una novela originaria de un autor canadiense-haitiano, hasta entonces favorita para figurar en una de las listas más codiciadas de la lengua francesa, fue apartada por «dudas serias» sobre su autoría. Según el comunicado de la Academia, además de acusaciones de haber empleado herramientas de inteligencia artificial, se han identificado pasajes que coinciden con textos publicados en medios de Canadá, reportó Radio-Canada.
Más allá del escándalo individual, el caso expone una tensión nueva y necesaria: ¿cómo distinguir la voz humana cuando las máquinas pueden imitar estilos y ensamblar textos con rapidez? Para muchos editores y jurados, la urgencia no es demonizar la tecnología sino exigir transparencia. Si una obra ha recurrido a algoritmos para generar tramos significativos, debería constar en la ficha editorial, como ocurre con otras prácticas creativas colaborativas.
El revés para Orélien incluye la suspensión de su gira promocional y el daño reputacional que acarrea una acusación así, algo que medios como Le Monde han señalado como potencialmente irreversible, especialmente para autores de orígenes marginados que ya enfrentan barreras de acceso en el mercado literario.
La Academia Goncourt, institución con gran peso simbólico, se coloca ahora ante una responsabilidad pública: definir criterios claros sobre el uso de inteligencia artificial y robustecer los mecanismos de verificación, sin convertir la literatura en una caza de brujas ni permitir trampas que desvirtúen el premio. Periodistas y expertos consultados por la BBC proponen protocolos de transparencia editorial, formación para jurados y herramientas forenses textuales como pasos iniciales.
Es legítimo proteger la integridad literaria. También lo es recordar que las instituciones deben actuar con rigor y equidad. El caso Orélien puede servir, si se toma en serio, para mejorar reglas y prácticas: garantizar que la voz humana se reconozca sin excluir la innovación, y que los procesos de selección premien méritos reales y no apariencias fabricadas.
Fuentes: Academia Goncourt, Le Monde, BBC, Radio-Canada.
