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Subasta de AHMSA sufre tropiezo por falta de garantía y se amplía el plazo

Monclova, Coahuila. La venta de Altos Hornos de México (AHMSA) quedó de nuevo en vilo tras no presentarse la garantía de 56 millones de dólares requerida para validar la subasta, por lo que la jueza responsable del proceso otorgó una prórroga a los postores, según un comunicado de AHMSA y documentos del juzgado consultados por este diario.

La imagen es clara: una fábrica que ha sido columna vertebral de una ciudad y que ahora camina sobre terreno resbaladizo. La falta de la fianza exigida —cifra clave para asegurar que los aspirantes tienen músculo financiero real— convierte la puja en un acto incompleto y extiende la incertidumbre sobre empleos, proveedores y finanzas públicas.

AHMSA, la siderúrgica con base en Monclova, enfrenta un proceso de reestructura que ha atraído la atención de acreedores, potenciales compradores y autoridades. La prórroga judicial no sólo demora una definición comercial; también posterga soluciones prácticas para miles de familias que dependen directa o indirectamente de la operación de la planta.

Desde el punto de vista legal, la medida de la jueza busca abrir espacio para que nuevos interesados o los mismos postores regularicen su oferta. Pero en la práctica, la extensión puede interpretarse como una segunda oportunidad que revela la debilidad de las señales del mercado y la complejidad de adjudicar un activo con pasivos laborales, fiscales y ambientales. Estos pasivos suelen ser el talón de Aquiles en ventas de empresas en crisis: no basta con el valor de las máquinas, también pesan las demandas, las pensiones y la confianza pública.

La economía local es la más expuesta. Comercios, transportistas y contratistas registran cobros pendientes y contratos condicionados a la operación plena de la planta. Los trabajadores, por su parte, viven con la espada de Damocles de recortes o interrupciones salariales. Una decisión precipitada o poco transparente podría agravar la pérdida de tejido social en Monclova y municipios aledaños.

Fuentes cercanas al proceso consultadas para este reportaje señalaron que los acreedores observan con cautela. Para muchos, la demora es una oportunidad para renegociar condiciones; para otros, una señal de que el mercado no está listo para absorber riesgos tan grandes sin garantías públicas o privadas más sólidas. El comunicado de AHMSA menciona la extensión de plazos, pero evita precisar nuevos plazos ni identificar a potenciales compradores.

En el plano institucional, la prórroga obliga a que jueces y autoridades mantengan escrutinio estricto. La sociedad tiene derecho a saber quiénes aspiran a controlar un activo estratégico y en qué condiciones se protegerán empleos y la Hacienda pública. La transparencia no es un lujo; es una condición para la legitimidad de cualquier venta que implique responsabilidad social y económica.

Un riesgo adicional es la narrativa: si la resolución se percibe como opaca o favorable a intereses concentrados, aumentará la desconfianza ciudadana. Por eso es urgente que el proceso incorpore salvaguardas claras sobre el pago a trabajadores, la preservación de empleos y la atención de pasivos ambientales. La autoridad y los actores involucrados deben explicar con datos verificables cómo se garantizará el cumplimiento de compromisos.

¿Qué sigue? La prórroga abre un nuevo capítulo que puede alargarse o resolverse pronto si aparecen postores con la capacidad financiera y las garantías exigidas. Mientras tanto, el reloj social sigue corriendo: cada día de incertidumbre es una factura que pagan empleados, proveedores y comunidades.

Este diario seguirá el caso con atención y exigirá, como hacen los habitantes de Monclova, claridad y responsabilidad. Según el comunicado de AHMSA y los documentos judiciales consultados, la prioridad debe ser proteger a la gente y a los recursos públicos, no solo cerrar una venta a cualquier costo.

Con información e imágenes de: Reforma