SEP regula celulares en primarias y secundarias; padres exigen mayor participación

La Secretaría de Educación Pública publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo para regular el uso de teléfonos celulares en escuelas primarias y secundarias. El texto, difundido por la SEP en el DOF, fija criterios para limitar distracciones y promover un uso responsable, pero ha reavivado el reclamo de madres y padres que piden ser escuchados en la definición de las normas.

La medida llega con buena intención: intenta frenar el uso que distrae en clases y establecer reglas claras para directivos y docentes. Sin embargo, la lectura común entre comunidades escolares es que el acuerdo deja vacíos prácticos. Muchas voces señalan que establecer normas desde una oficina sin procesos de consulta es poner el carro delante del caballo.

Para las familias, el problema no es solo prohibir. Los padres consultados por este medio plantean dudas sobre cómo se harán efectivas las sanciones, quién protege la privacidad de los alumnos y qué alternativas ofrece la SEP cuando los teléfonos son, en muchos hogares, la única ventana a recursos educativos. Al mismo tiempo, docentes advierten que la norma puede sumar carga laboral si no viene acompañada de capacitación y recursos.

La política pública actúa como una doble hoja: bien usada, el celular es herramienta educativa; mal regulado, aumenta la desigualdad y el acoso. Organismos civiles y algunos especialistas reclaman que la SEP incorpore mecanismos participativos: consejos escolares ampliados, protocolos claros contra ciberacoso y planes de alfabetización digital para estudiantes y familias.

En términos prácticos, lo que propone el acuerdo del DOF necesita tres acompañamientos para funcionar: primero, participación efectiva de madres, padres y comunidades; segundo, capacitación real a docentes; tercero, inversiones en infraestructura escolar para que el control no se convierta en improvisación. Sin esas piezas, la norma corre el riesgo de ser letra muerta o de trasladar responsabilidades a quienes menos recursos tienen.

La publicación en el Diario Oficial de la Federación marca un inicio, no un cierre. Si la SEP pretende que la medida transforme la vida cotidiana en las aulas, debe abrir espacios de diálogo y traducir el acuerdo en acciones concretas que consideren la diversidad de realidades del país. De lo contrario, el celular seguirá siendo, para muchos estudiantes, tanto una herramienta como una piedra en el zapato.

Con información e imágenes de: informador.mx