Patines en la banqueta: qué dice la ley y por qué podrías recibir multa en la Ciudad de México

El creciente uso de medios de movilidad personal —desde patines en línea hasta monopatines eléctricos— ha puesto en tensión las aceras de la Ciudad de México. La regulación vigente, que parte de la Ley de Movilidad de la Ciudad de México y se desarrolla en el Reglamento de Tránsito local, distingue entre categorías de vehículos eléctricos y no eléctricos, y eso cambia obligaciones y sanciones. Así lo señala la Secretaría de Movilidad, SEMOVI, que ha sido la encargada de aclarar en los últimos años dónde sí y dónde no circular.

La imagen es familiar: una persona en patines subiendo y bajando la banqueta para evitar el tráfico. Para quien lo practica puede parecer práctico, pero para la persona que camina es una sensación de estar en una pista en la que no pidió entrar. El Reglamento de Tránsito impone limitaciones orientadas a proteger a los peatones. Cuando un usuario de patines o monopatín obstruye el paso, pone en riesgo a otros o circula a velocidad que no corresponde a una acera, puede recibir una multa y, en algunos casos, la unidad puede ser retirada por las autoridades de tránsito. Es lo que ha venido recordando SEMOVI en comunicados sobre micromovilidad.

No todas las unidades son iguales. Los dispositivos con motor eléctrico que superan ciertos límites de potencia o velocidad suelen ser tratados como vehículos de micromovilidad y, por tanto, tienen que circular preferentemente en ciclovías o en la vía, con reglas sobre casco, iluminación y estacionamiento ordenado. Los patines tradicionales sin motor suelen considerarse más cercanos al peatón, pero eso no los exime de responsabilidad. La norma prioriza la seguridad y el uso compartido del espacio público.

En la práctica hay un vacío: la ciudad tiene demasiadas aceras inadecuadas y pocas alternativas seguras. Vecinos y peatones nos cuentan que muchas veces la respuesta institucional ha sido sancionadora en lugar de preventiva. “Nos multaron por usar la banqueta cuando tuve que bajar de la ciclovía por una calle cerrada”, dice Mariana, usuaria que prefiere el transporte activo. Desde la perspectiva de organizaciones civiles consultadas, citadas en documentos del gobierno de la Ciudad de México, la falta de campañas informativas y de infraestructura ordenada intensifica los conflictos.

Los defensores de la micromovilidad argumentan que estos dispositivos pueden ser aliados de la movilidad sustentable, siempre que existan normas claras y espacios suficientes. La presencia de empresas de monopatines compartidos obligó a SEMOVI a reglamentar operaciones, estacionamiento y zonas prohibidas, pero la regulación debe trasladarse también a la convivencia cotidiana entre peatones, ciclistas y usuarios de patines.

En pocas palabras la ley busca dos cosas: proteger al peatón y ordenar la circulación de nuevos vehículos. El resultado depende de la combinación entre sanciones, infraestructura y campañas educativas. Si la ciudad prioriza multar sin ampliar ciclovías, lo que se mantendrá serán tensiones y soluciones improvisadas que afectan sobre todo a quienes caminan.

Para quienes usan patines: evite las banquetas cuando su circulación represente un riesgo u obstáculo, siga las indicaciones de SEMOVI sobre zonas permitidas y recuerde que no conocer la norma no lo exime de la sanción. Para las autoridades: la experiencia urbana exige reglas claras, inversión en espacio público y comunicación efectiva para convertir una molestia en una oportunidad real de movilidad más justa.

Con información e imágenes de: informador.mx