Francia propone plan para reforzar al ejército libanés que podría cambiar el tablero regional
París acogió este jueves una cumbre que reunió a los jefes de Estado del Líbano, Francia y Jordania con un objetivo explícito: tapar las fisuras que deja el fin de la misión de la ONU a finales de este año y evitar que el vacío incremente el sufrimiento en el sur del Líbano. En el trasfondo, el temor a una nueva ofensiva israelí y los recientes informes de la ONU sobre posibles “crímenes de guerra” en ataques contra Irán complican cualquier apuesta exclusivamente militar.
Según un comunicado del Elíseo y fuentes consultadas por Reuters y AFP, los acuerdos que se negocian en París combinan cuatro ejes: suministro de material y armamento selectivo, programas de formación y mantenimiento, apoyo financiero para salarios y logística, y colaboración en inteligencia y control fronterizo. Francia pretende que el refuerzo sea multilateral y condicionado a reformas institucionales, para que la ayuda no se filtre a actores no estatales ni perpetúe la corrupción.
Para muchos libaneses que han visto en los últimos años cómo el Estado se desmorona por la crisis económica y la ineficacia institucional, el fortalecimiento del Líbano Armed Forces (LAF) suena a una necesidad práctica: mayor capacidad para proteger escuelas, hospitales y rutas de acceso a servicios básicos. Pero la receta tiene riesgos claros. Analistas citados en París advierten que un aumento de armamento sin garantías de control civil puede recalentar la competencia con Hezbolá y dar pretextos a nuevas intervenciones externas.
La ONU ha lanzado además una advertencia política incómoda: expertos del organismo hallaron indicios de que Estados Unidos habría cometido presuntos crímenes de guerra en dos ataques contra Irán, entre ellos un bombardeo en una escuela donde murieron decenas de niñas. Ese diagnóstico, recogido por la propia ONU, mina la narrativa de quien llega como proveedor de seguridad y obliga a los donantes a incluir capacitación en derechos humanos, responsabilidad y mecanismos de investigación independiente.
En términos prácticos, lo que París ofrece incluye helicópteros y vehículos blindados de transporte, cursos para mandos medios sobre mando y control, y fondos para pagar sueldos que eviten deserciones por hambre. Jordania habría ofrecido bases de entrenamiento y soporte logístico regional. El desafío será combinar ese paquete técnico con reformas judiciales, auditorías y una mayor transparencia presupuestaria, según funcionarios presentes en la reunión.
Los habitantes del sur, que han vivido desplazamientos repetidos y la destrucción de infraestructura, esperan seguridad real: patrullas que respeten derechos, rutas seguras para la agricultura y protección de centros educativos. Pero también temen que el fortalecimiento militar termine siendo un parche que legitime la ausencia de un proyecto político más amplio: empleo, servicios y reconciliación interna.
Francia busca así posicionarse como actor capaz de apuntalar al Estado libanés sin aislarse de aliados como Estados Unidos o Israel. Queda por ver si las promesas se traducen en acuerdos firmes y condicionados. La pelota está en la cancha de los donantes y del propio Líbano: reforzar al ejército puede disminuir la violencia inmediata, pero si no va acompañado de reformas sociales y transparencia, puede terminar cambiando el tablero para peor en lugar de proteger a la población.
Fuentes: comunicado del Elíseo, Naciones Unidas, Reuters y AFP.
