Periodista Riva Palacio denuncia manipulación de encuestas en Morena por conflicto entre facciones
Según el periodista Raymundo Riva Palacio, la definición de abanderados a las gubernaturas detonó un choque entre el equipo de Claudia Sheinbaum, los leales a AMLO y el grupo del senador Adán Augusto López.
El señalamiento proviene de la columna de Raymundo Riva Palacio en El Financiero, donde el periodista afirma que dentro de Morena se han venido «maquillando» encuestas con el fin de favorecer candidatos alineados a determinadas corrientes internas. La acusación, si se confirma, vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente: la opacidad en los mecanismos internos de selección y la fragilidad de los criterios democráticos dentro del partido en el poder.
Riva Palacio describe un escenario de rivalidades entre tres núcleos: el equipo cercano a Claudia Sheinbaum, la estructura leal al presidente Andrés Manuel López Obrador y la corriente vinculada al senador Adán Augusto López. En su lectura, la disputa no solo es por candidaturas sino por el control político y la capacidad de imponer agendas estatales que repercuten en políticas públicas y recursos locales.
Desde la perspectiva ciudadana, la manipulación de encuestas tiene costos concretos: erosiona la confianza en los procesos políticos, reduce la competencia real entre aspirantes y alimenta la percepción de que las decisiones se toman en pasillos y no frente al electorado. En estados donde la gestión pública depende de la alternancia y del equilibrio entre poderes, imponer candidaturas vía encuestas cocinadas puede traducirse en malas decisiones presupuestales, clientelismo o pérdida de fiscalización.
Hasta el cierre de esta nota, Morena no ha presentado una explicación pública detallada que aclare los señalamientos de Riva Palacio. Fuentes partidarias citadas por el propio periodista insisten en que las encuestas son herramienta válida, pero los detalles metodológicos y los responsables de las mediciones permanecen opacos. Esa opacidad es precisamente el factor que enciende las sospechas.
El debate obliga a medidas concretas: auditorías independientes de los procesos de selección, publicación de las metodologías de las encuestas internas y la apertura de canales de impugnación accesibles para militantes y aspirantes. La transparencia no es un lujo técnico; es una condición mínima para que las candidaturas reflejen preferencias reales y no arreglos de cúpula.
En el terreno político inmediato, la disputa interna puede reconfigurar alianzas y candidaturas en varias entidades, condicionando la capacidad de Morena para mantener su impulso legislativo y de gestión en las próximas contiendas. Para la ciudadanía, la lección es clara: sin reglas claras y verificables, la democracia interna se convierte en un teatro donde las decisiones se toman fuera del público.
La denuncia de Raymundo Riva Palacio en El Financiero abre una ventana a una discusión más amplia sobre cómo los partidos, aun los que gobiernan, deben rendir cuentas en sus métodos internos. Ignorar esa discusión sería permitir que la manufactura de candidaturas determine políticas que afectan la vida cotidiana de las personas.
