Riva palacio advierte maniobra para asegurar la permanencia de la 4T
De acuerdo con el periodista y analista político Raymundo Riva Palacio, el actual régimen prepara el terreno para garantizar su permanencia en el poder mediante la alteración de los resultados. En su columna, Riva Palacio señala que la llamada cuarta transformación (4T) «gesta una maniobra patriótica para engañar al país», una expresión dura que coloca el foco en cambios institucionales y prácticas que, a su juicio, erosionan la competencia electoral.
La crítica apunta a tres frentes: la reconfiguración de órganos autónomos, las reformas legales que modifican la supervisión de procesos electorales y el uso intensivo de programas sociales como herramienta de presión política. Según Riva Palacio, estas piezas, unidas, pueden funcionar como una grada que nivela el terreno a favor del partido en el poder, más que como medidas de mejora democrática.
Para la ciudadanía, el riesgo no es abstracto. Cuando se cambian las reglas del juego en plena competencia se debilita la confianza: votar deja de sentirse como la garantía de que la voluntad popular será respetada y pasa a percibirse como un trámite condicionado. Familias, escuelas y pequeñas empresas se ven atrapadas en la incertidumbre que genera la pérdida de credibilidad institucional. Es la diferencia entre jugar al fútbol con árbitro imparcial o con uno que decide a quién favorecer.
No todo el discurso oficial es igual. Voces afines a la 4T argumentan que reformas y controles buscan eficiencia, ahorro y poner freno a prácticas corruptas del pasado. Pero Riva Palacio advierte que el efecto práctico puede ser el contrario: concentrar decisiones, reducir contrapesos y aprovechar herramientas estatales para fines electorales.
El diagnóstico exige respuestas concretas. Mayor transparencia en contratos y presupuestos electorales, auditorías independientes, observación ciudadana y la protección efectiva de órganos autónomos son medidas que ayudan a reconstruir confianza. También importa que los medios y organizaciones civiles documenten y expliquen con datos —como hace Riva Palacio en sus columnas— para que los ciudadanos entiendan de qué manera las reformas afectan su vida cotidiana.
La discusión no es solo jurídica: es social. Si la democracia se percibe como un truco, la polarización y la apatía crecen. Si, en cambio, hay reglas claras y autoridades confiables, la política puede volver a ser una herramienta para mejorar la salud, la educación y el bienestar de la mayoría. Lo que propone Riva Palacio es una alerta: vigilar para que la transformación no termine transformando la democracia en un espejismo.
