Brics impulsan una agenda ambiciosa para reordenar la economía global

Por José Ramírez

En India, los líderes de un bloque ampliado a once economías cerraron este domingo una cumbre de dos días con una hoja de ruta que pretende cambiar las reglas del juego económico mundial. El primer ministro Narendra Modi advirtió que el aumento de las tensiones geopolíticas, las interrupciones en las cadenas de suministro y las crisis climáticas ya están golpeando a la gente común, según su discurso de cierre recogido por Reuters.

El grupo, que desde 2023 sumó a Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, presentó medidas destinadas a fortalecer el comercio entre miembros, ampliar el financiamiento a proyectos de infraestructura y promover transacciones en monedas locales. En el comunicado final, citado por AFP, los mandatarios también reclamaron una reforma de las instituciones financieras internacionales, a las que acusan de no reflejar la realidad económica del siglo XXI.

Las propuestas suenan ambiciosas y, en algunos casos, necesarias. Más financiación accesible para países emergentes podría traducirse en carreteras, hospitales y escuelas. Pero la promesa tiene doble filo. Cuando la oferta de crédito llega sin contrapartidas claras de transparencia y control social, puede convertirse en bola de nieve de endeudamiento que termine beneficiando a grandes constructoras y no a comunidades locales.

En términos prácticos, cambiar el orden financiero global no es solo cuestión de firmar declaraciones. El bloque carece hoy de una infraestructura capaz de reemplazar en corto plazo al dólar como moneda de reserva. Analistas consultados por Reuters recuerdan que crear sistemas de pagos alternativos, construir confianza entre mercados y desplegar una banca multilateral robusta lleva años y requiere garantías democráticas y ambientales que todavía no están claras en la agenda de los Brics.

La cumbre también puso sobre la mesa la cuestión climática. El lenguaje oficial habla de cooperación en energía limpia y resiliencia climática. Sin embargo, organizaciones civiles y expertos subrayan la ausencia de metas vinculantes sobre emisiones o de mecanismos sólidos de control ambiental. Es decir, hay promesas de inversión que podrían acelerar el crecimiento económico sin asegurar justicia ambiental para quienes viven junto a proyectos extractivos.

Para la gente de a pie, las decisiones podrían tener efectos concretos: acceso a crédito más barato, más empleo en obras públicas, pero también riesgos de inflación importada, competencia desleal para pequeñas industrias y presiones sobre recursos naturales. El contraste es claro: una vía posible de desarrollo con más autonomía financiera frente a la ortodoxia occidental, y otra que reproduce viejos patrones de desigualdad si no se acompañan medidas de rendición de cuentas.

El periodista económico de Reuters destaca que, pese a la retórica, muchos detalles operativos siguen pendientes. Por su parte, AFP subraya que la ampliación del bloque hace más difícil coordinar políticas entre países con prioridades y niveles de gobernanza muy distintos.

En suma, los Brics han abierto una puerta para reconfigurar reglas globales. Pero la ambición necesita carne sobre el hueso: transparencia, controles ambientales, condiciones sociales vinculantes y espacios reales de participación ciudadana. Sin eso, la promesa de una economía más justa corre el riesgo de quedarse en buena intención.

Fuentes: Reuters, AFP.

Con información e imágenes de: France 24