Toque fantasma: cómo el pago sin contacto deja a usuarios sin control sobre su dinero
Al sacar la tarjeta para pagar el pasaje en el metro, Ana sintió que algo no cuadraba: dos cargos iguales en minutos distintos y llamadas sin respuesta de su banco. No fue un error del sistema, sino lo que expertos y autoridades han empezado a llamar un «toque fantasma»: fraudes vinculados a pagos sin contacto que dejan a mexicanos sin acceso inmediato a sus cuentas.
Los pagos con tecnología NFC y contactless facilitaron la vida cotidiana, pero también abrieron una ventana para ataques como el «skimming» inalámbrico, relays o el uso indebido de credenciales clonadas. Organizaciones como CONDUSEF y Banco de México han señalado en comunicados y guías que, aunque la infraestructura de pagos protege con encriptación y límites, las quejas por cargos no reconocidos y accesos fraudulentos han aumentado y requieren respuestas rápidas.
Expertos en ciberseguridad consultados por medios y firmas como ESET y Kaspersky advierten que los delincuentes aprovechan la cercanía física en espacios concurridos y la falta de hábitos de protección para realizar cargos de bajo monto repetidos o para combinar técnicas y lograr bloqueos de cuentas que luego dificultan la recuperación del dinero.
La responsabilidad no recae solo en la tecnología. Los afectados hablan de trámites burocráticos, tiempos de resolución largos y comunicación opaca con las instituciones. «Perdí acceso a mi cuenta tres días; tuve que tramitar una aclaración y usar transporte en efectivo», cuenta Ana. Ese tiempo sin servicios básicos y sin ficha bancaria es el costo social de una brecha que se puede prevenir.
¿Qué piden las autoridades y qué puede hacer la gente? CONDUSEF recomienda activar notificaciones en tiempo real, revisar movimientos con frecuencia y reportar de inmediato cargos sospechosos. Los bancos, según Banco de México, deben mejorar protocolos de bloqueo y devolución, y acelerar la atención de reclamaciones. Desde la sociedad civil se impulsa exigir mayor transparencia a las entidades financieras y campañas públicas para educar sobre riesgos y buenas prácticas.
Las medidas concretas que funcionan incluyen desactivar la opción de pago sin contacto cuando no se use, llevar la tarjeta en funda bloqueadora NFC, establecer alertas por mensaje o app, y verificar límites de contacto en el banco. También es clave exigir a los reguladores, incluida la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, normativas que obliguen a tiempos de respuesta rápidos y responsabilidad compartida entre emisores y comercios.
El «toque fantasma» no es un misterio tecnológico incontrolable. Es el resultado de la combinación entre avances útiles y reglas, instituciones y hábitos que no se actualizaron al mismo ritmo. Si la política pública quiere proteger a la mayoría, debe priorizar educación, supervisión y sanciones claras para quien facilite o no atienda estos fraudes. Mientras tanto, la ciudadanía puede reducir riesgos con precaución y exigir rendición de cuentas a los bancos y autoridades.
