Cndh denuncia maltrato laboral y jornadas abusivas contra residentes

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) sacude otra vez al sistema de salud. En un informe especial entregado al Senado, el organismo advierte que, pese a los esfuerzos de los gobiernos de la Cuarta Transformación, los médicos residentes enfrentan condiciones que atentan contra su integridad y, por extensión, contra la seguridad de los pacientes.

El reporte de la CNDH documenta problemas recurrentes: jornadas prolongadas sin descanso adecuado, supervisión clínica insuficiente, contratación y remuneración dispareja según instituciones, y episodios de maltrato por parte de superiores. Los testimonios recabados por la Comisión describen ambientes donde la presión por cubrir turnos se mezcla con miedo a represalias si se reportan fallas o irregularidades.

Estas condiciones no son solo una afrenta a la dignidad laboral; tienen consecuencias prácticas. Jornadas extenuantes y falta de acompañamiento aumentan la probabilidad de errores médicos, afectan la salud mental y física de los residentes y erosionan la calidad de la formación profesional. La propia CNDH señala que la precariedad en la etapa formativa repercute en la atención que los mexicanos reciben en hospitales públicos y privados.

Muchos residentes viven en incertidumbre contractual: algunos son contratados como becarios sin prestaciones, otros con contratos temporales que no reconocen horas extraordinarias. Además, la infraestructura en ciertos hospitales carece de espacios dignos para descanso o de insumos básicos. Todo ello, comenta la CNDH, configura un entorno de desigualdad y vulnerabilidad.

La Comisión plantea recomendaciones concretas al Poder Legislativo y a la Secretaría de Salud: establecer límites claros a las jornadas, garantizar supervisión clínica efectiva, homologar condiciones laborales entre instituciones como el IMSS y el ISSSTE, y crear mecanismos accesibles y confiables para denunciar maltrato sin temor a represalias. También plantea la necesidad de acciones de salud mental y de protocolos que protejan a quienes forman parte del sistema de residencia.

Desde el gobierno han resaltado avances en contratación y en la expansión de plazas, pero el informe de la CNDH obliga a matizar esos avances con la realidad en hospitales y centros de enseñanza. No basta con crear plazas si las condiciones de trabajo impiden una formación adecuada y ponen en riesgo a profesionales y pacientes.

La discusión que abre este informe tiene implicaciones sociales y políticas. Proteger a los residentes no es un gesto corporativista: es una inversión en la salud pública. Legisladores, autoridades sanitarias y autoridades hospitalarias tienen sobre la mesa la oportunidad de traducir recomendaciones en leyes, protocolos y supervisión efectiva.

Mientras tanto, los residentes continúan en la primera línea, muchas veces invisibles, sosteniendo turnos y urgencias. Si el Estado quiere garantizar atención de calidad y un sistema de salud digno, debe empezar por asegurar condiciones laborales y formativas justas. Lo que está en juego es la salud de quienes atienden y de quienes son atendidos.

Fuente: Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), informe especial entregado al Senado.

Con información e imágenes de: La Jornada