Petro busca relanzar su agenda climática y política durante visita a México

Recibido en Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el exmandatario ofreció una conferencia en la UNAM y concedió la primera entrevista tras dejar la Casa de Nariño

Ciudad de México.— El ex presidente de Colombia Gustavo Petro llegó a México acompañado de una agenda que mezcla diplomacia simbólica, vínculo con la comunidad colombiana y la intención de mantener viva su voz en la región. Fue recibido en Palacio Nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y desarrolló actividades públicas entre las que destacaron un encuentro con connacionales y la conferencia magistral “El capital en el siglo XXI: economía política de la crisis climática” en el auditorio Alfonso Caso de Ciudad Universitaria.

En conversación con este diario, su primera entrevista desde que dejó la Casa de Nariño el pasado 7 de agosto, Petro buscó situar su salida del poder como un punto de inflexión para seguir impulsando políticas ambientales y sociales fuera del formato institucional. Planteó que la crisis climática exige repensar modelos económicos concentradores y defendió la necesidad de combinar justicia social y transición ecológica, ideas que desarrolló en la UNAM tomando como referencia el debate académico sobre concentración de capital.

La recepción en Palacio Nacional tuvo lectura política: la imagen de dos liderazgos progresistas latinoamericanos —Petro y la presidenta Sheinbaum Pardo— frente a la ciudadanía apunta a una sintonía en temas como cooperación regional, cambio climático y políticas públicas de inclusión. Fuentes oficiales consultadas por este diario confirmaron un diálogo sobre cooperación técnica y cultural, aunque no se anunciaron acuerdos concretos durante la visita.

En la conferencia en Ciudad Universitaria, Petro vinculó economía y clima con un lenguaje cercano: comparó al sistema financiero con una máquina que consume recursos y deja pocos beneficios en las manos de la mayoría. Su diagnóstico fue claro y en ocasiones autocrítico; reconoció que los procesos de transición requieren más tiempo del que la urgencia ambiental permite y que los errores de gestión política pueden debilitar la implementación de cambios estructurales.

Entre la comunidad colombiana en México se percibió una mezcla de apoyo y escepticismo. Para muchos, la presencia de Petro representa continuidad de una narrativa de cambio; para otros, la salida del Ejecutivo deja la incógnita sobre quién asumirá la tarea de traducir esos diagnósticos en políticas efectivas en Colombia. Este diario habló con asistentes al encuentro que valoraron la cercanía del ex mandatario, pero pidieron claridad sobre planes concretos para vivienda, seguridad y empleo.

Analistas y académicos consultados para esta crónica subrayan que la visita funciona en varias direcciones: es un gesto diplomático hacia México, un escenario para mantener relevancia regional y una plataforma para influir en el debate público sobre economía y clima. Sin embargo, advierten que el efecto dependerá de la capacidad de articular propuestas viables y de evitar polarizaciones que desgasten iniciativas sociales y ambientales.

La combinación de tribuna académica, encuentro comunitario y la entrevista concedida a este diario muestran a un político que quiere seguir en la conversación pública, pero que también enfrenta el desafío de convertir diagnóstico en política concreta. En ese tránsito, la relación con gobiernos afines de la región puede ser un aliado, siempre que no sustituya al trabajo de construir consensos internos y respuestas tangibles para la vida cotidiana de las mayorías.

La agenda de Petro en México continúa con actividades públicas y privadas que, según fuentes cercanas a la delegación citadas por este diario, buscarán profundizar en proyectos de cooperación en cambio climático y educación, campos donde ambos gobiernos dicen ver espacio para colaboración.

Con información e imágenes de: La Jornada