Canícula terminará a fin de agosto, pero el calor extremo seguirá afectando al norte
La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) anunció que la canícula de este año concluirá el 31 de agosto, una fecha que muchos esperan como el comienzo de alivio para cultivos y comunidades. Sin embargo, el parte meteorológico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) advierte que varias entidades del norte y occidente del país continuarán registrando temperaturas cercanas a 45 °C durante los primeros días de septiembre.
La canícula —el periodo de sequía intraestival que reduce precipitaciones y eleva la demanda hídrica— golpeó con dureza a zonas agrícolas claves. Según datos de CONAGUA y del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), la intensidad y duración de esta temporada mantienen una tendencia al alza en los últimos años, ligada al calentamiento global y a patrones de variabilidad climática.
Para comunidades y productores la noticia es agridulce. Productores agrícolas en estados como Sonora, Chihuahua y Sinaloa señalan al periódico que las reservas de agua están mermadas, los costos de riego suben y los cultivos de ciclo corto ya presentan pérdidas. La Secretaría de Salud ha reiterado medidas de prevención contra hipertermia: evitar la exposición entre 12:00 y 17:00 horas, mantener hidratación y tener especial cuidado con niños y adultos mayores.
El anuncio institucional llega con matices políticos. Por un lado, cerrar la canícula el 31 de agosto permite a las autoridades proyectar lluvia y planear la transición a la temporada de frentes fríos. Por otro, organizaciones campesinas y gobiernos locales acusan que las medidas de mitigación fueron insuficientes: los programas de apoyo a riego tecnificado, almacenamiento y traslado de agua, y las campañas de prevención llegaron tarde o con recursos limitados.
El impacto económico ya es tangible. Sectores agrícolas del norte reportan menor rendimiento en cultivos de maíz y hortalizas; los ganaderos enfrentan escasez de forraje y mayores gastos para suplementarlo. Además, la alta demanda eléctrica por uso de sistemas de enfriamiento y bombeo plantea presión sobre la Comisión Federal de Electricidad y las finanzas familiares.
Desde el punto de vista técnico, el SMN apunta que el fin de la canícula no implica un retorno inmediato a condiciones óptimas. Las masas de aire cálido y la falta de humedad en el suelo pueden prolongar olas de calor locales. El INECC recomienda políticas de largo plazo: gestión sustentable del agua, inversión en infraestructura de almacenamiento, apoyo a sistemas de riego eficientes y programas de capacitación para productores.
El papel de las autoridades federales y estatales será determinante en las próximas semanas. La CONAGUA informó sobre programas emergentes para movilizar agua y coordinar con gobiernos estatales, pero distintos ayuntamientos y asociaciones rurales piden mayor transparencia en la asignación de recursos y un plan claro de contingencia para los municipios más vulnerables.
La ciudadanía también tiene un papel que jugar: adoptar medidas de ahorro de agua, seguir las recomendaciones de la Secretaría de Salud y reportar a Protección Civil los puntos críticos, como ríos y pozos secos. La canícula terminará en el calendario, pero sus consecuencias seguirán marcando la vida cotidiana si no se combinan respuesta inmediata y políticas públicas de fondo.
Fuentes: Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) y Secretaría de Salud.
