Simulacro 2026: qué hacer en casa u oficina para sobrevivir si tiembla

Los simulacros permiten poner a prueba los protocolos de emergencia y detectar posibles fallas en las rutas de evacuación. Así comienza la cuenta regresiva hacia el ejercicio nacional de este año, pero la prueba no debe quedarse en la ficha técnica: debe traducirse en pasos concretos que salven vidas en viviendas y centros de trabajo.

El simulacro es el ensayo general antes de la función, y como todo ensayo revela errores. Instituciones como Protección Civil y el Centro Nacional de Prevención de Desastres, CENAPRED, subrayan que los ejercicios sirven para detectar salidas bloqueadas, personal que usa ascensores o falta de señalización. El Instituto Sismológico Nacional de la UNAM recuerda que los sismos no avisan; la diferencia entre confusión y orden suele estar en la preparación.

Antes del temblor

Revise su entorno: asegure muebles altos, fije estanterías y televisores, y coloque los objetos pesados en niveles bajos. Prepare una mochila de emergencia con agua, medicinas básicas, linterna y copia de documentos. En la oficina exija al empleador que entregue un plan de emergencia escrito y que realice simulacros periódicos con registro. Si la administración evita invertir en mantenimiento estructural o rutas claras, denúncielo ante Protección Civil; la prevención no es un gasto menor, es una obligación.

Durante el temblor

La regla práctica recomendada por CENAPRED y el Instituto Sismológico es simple: agáchate, cúbrete y agárrate. Busque protección bajo una mesa resistente o junto a marcos de puerta que no sean de madera delgada, mantenga la calma y aléjese de ventanas y objetos que puedan caer. No use ascensor; las escaleras bien señalizadas deben ser la ruta. En el trabajo priorice la coordinación: un plan que solo exista en papel sirve de poco.

Evacuación y primeros minutos después

Al evacuar, diríjase al punto de reunión previsto y espere instrucciones oficiales. Compruebe su estado y el de quienes lo rodean; brinde primeros auxilios básicos si sabe hacerlo. Corte gas y electricidad si sospecha fugas, pero no encienda llamas. Use el teléfono solo para emergencias; las líneas de comunicación suelen saturarse. Tenga presente el riesgo de réplicas y evite volver a entrar en edificios hasta que un dictamen técnico lo autorice.

Qué muestra un simulacro bien hecho

Un simulacro eficaz no solo contabiliza salidas y tiempos; genera evidencia. Debe documentar qué falló, por qué falló y quién es responsable de corregirlo. Aquí entra la responsabilidad pública: los gobiernos locales y las instituciones deben publicar resultados y planes de mejora. Si el informe se queda en elogios y fotos, la lección se pierde. La Organización de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, UNDRR, insiste en que la transparencia y la participación ciudadana son esenciales para convertir ejercicios en resiliencia real.

Simulacro 2026 es una oportunidad para medir no solo reacción individual, sino la capacidad institucional de proteger. No se trata de generar alarma sino de exigir responsabilidad: que las empresas cumplan protocolos, que los edificios sean inspectados y que las autoridades informen con honestidad. Participar es un derecho y una obligación; preparar a la comunidad es un deber cívico que puede marcar la diferencia entre el caos y la organización cuando tiembla.

Si va a participar, antes revise las recomendaciones de Protección Civil y CENAPRED, confirme el punto de reunión en su edificio y comparta el plan con vecinos y colegas. Un simulacro bien ejecutado nos deja una cosa clara: practicar salva, y exigir resultados transforma la práctica en protección.

Con información e imágenes de: informador.mx