Colonizadores cercan a tres familias en Qusra y el Ejército mantiene el asedio

Desde el 9 de agosto, habitantes denuncian horas de hostigamiento, cortes de comida y una sensación de prisión; organizaciones piden protección internacional.

Qusra, Cisjordania. Tres familias palestinas llevan más de una semana viviendo bajo asedio en su propio pueblo, según relatos de los afectados y el informe de la organización B’Tselem. Vecinos relatan que colonos armados rodearon sus viviendas y que, pese a las alertas, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no han procedido a desalojar ni a detener a los agresores.

Los soldados, acusan los residentes, han concentrado a las familias en dos casas y han permitido que los colonos ocupen una tercera desde la que lanzan amenazas, impiden el paso de alimentos y no les dejan descansar. «Nos sentimos como en una prisión», dice una mujer de la aldea. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) también ha advertido sobre el impacto humanitario de estas tácticas en poblaciones civiles.

Este tipo de incidentes no es aislado. Los asentamientos y las acciones de colonos en la Cisjordania ocupada han sido señalados por organismos internacionales como una fuente recurrente de violencia, y la comunidad internacional considera ilegales esas colonias bajo el derecho internacional, según la ONU. El hecho de que el ejército no actúe con contundencia añade una capa de impunidad que agrava la vulnerabilidad de las familias afectadas.

En términos prácticos, el asedio se traduce en inseguridad alimentaria, interrupción del acceso a servicios básicos y estrés prolongado, sobre todo para niños y ancianos. Médicos y trabajadores sociales consultados por residentes advierten que la salud mental y física de las personas puede deteriorarse rápidamente si la situación persiste.

Desde Qusra piden intervención internacional y la apertura de corredores humanitarios que permitan el paso de comida y atención médica. ONG como B’Tselem han exigido a las autoridades israelíes que investiguen las agresiones y garanticen la protección de civiles palestinos. A su vez, vecinos y líderes locales instan a donantes y organismos internacionales a presionar para que se restablezca la seguridad y la ley.

La solución requiere medidas concretas: investigación independiente de los hechos, responsabilidad para quienes cometen violencia y una política clara de protección de poblaciones civiles en territorios ocupados. Sin estas acciones, el asedio en Qusra corre el riesgo de convertirse en otro capítulo de una lógica de impunidad que erosiona la convivencia y deja a las familias atrapadas entre violencia y abandono.

Fuente: B’Tselem y Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), más testimonios recogidos en Qusra.

Con información e imágenes de: France 24