Buenaventura a un paso del colapso: así frenan que el sismo se convierta en un desastre sanitario

Tras el terremoto del 10 de agosto, la ciudad lucha contra hospitales saturados y vías cortadas. El Gobierno envía insumos, carpas y reactiva el buque Benkos Biohó, mientras expertos advierten que la clave es prevenir brotes y mantener la atención básica.

Buenaventura vive horas críticas. El temblor del 10 de agosto dejó centros de salud con áreas fuera de funcionamiento y barrios incomunicados por derrumbes y daños en la red vial. La capacidad hospitalaria se tensiona: camas ocupadas, quirófanos improvisados y largas filas para atención primaria. El riesgo no es sólo atender las heridas del sismo: es evitar que las condiciones de hacinamiento, falta de agua potable y saneamiento deriven en epidemias.

Según reportes oficiales, el Gobierno ha enviado insumos médicos, montado carpas hospitalarias y dispuesto la reactivación del buque Benkos Biohó como apoyo en atención. En una conversación con France 24, el médico y cirujano Santiago Tobón Orrego, de la Clínica de las Américas de Medellín, analizó las medidas necesarias para que la emergencia no escale a una crisis sanitaria mayor.

Qué se ha hecho y por qué importa

  • Carpas y puntos de atención primaria: permiten descongestionar hospitales, atender heridos leves y dar seguimiento a enfermedades crónicas.
  • Insumos y medicamentos: reabastecer emergencias, mantener terapias crónicas y evitar complicaciones de enfermedades preexistentes.
  • Benkos Biohó en operación: un recurso móvil para atender cirugías y hospitalizaciones cuando la infraestructura terrestre está dañada.
  • Logística y transporte: la apertura de corredores humanitarios por mar y aire es vital mientras las vías terrestres se rehabilitan.

Estos movimientos calman la urgencia inmediata, pero Tobón Orrego enfatiza que la contención real depende de medidas de salud pública sostenidas: vigilancia epidemiológica, acceso a agua potable, manejo de residuos y control de vectores. Sin estas intervenciones, la ciudad corre el riesgo de sumar brotes de diarreas, infecciones respiratorias y enfermedades transmitidas por mosquitos.

Lo que el experto propone: acciones concretas para evitar la crisis

  • Implementar triage y flujos claros en cada punto de atención para priorizar casos graves y evitar contagios.
  • Garantizar agua potable y estaciones de lavado de manos en albergues y puntos de concentración.
  • Reforzar la cadena de frío para vacunas y medicamentos críticos.
  • Instalar sistemas móviles de eliminación segura de residuos y gestión de excretas.
  • Desplegar equipos de vigilancia epidemiológica para detectar brotes tempranos y acciones de control vectorial inmediato.
  • Priorizar la salud mental en atención primaria: trauma, duelo y estrés postraumático afectan la recuperación comunitaria.
  • Coordinar entre Nación, Gobernación, alcaldía, Armada y ONG para evitar duplicidad y vacíos en la respuesta.
  • Movilizar a agentes comunitarios para educación sanitaria y comunicación de riesgo con mensajes claros y prácticos.

Balance: avances y riesgos pendientes

Aspecto Acción tomada Riesgo si no se atiende
Capacidad hospitalaria Carpas y buque Benkos Biohó para atención complementaria Saturación prolongada, demora en cirugías urgentes
Acceso a agua Distribución de insumos, pero cobertura irregular Brote de diarreas y deshidratación, sobre todo en niños
Vigilancia epidemiológica Equipos iniciales desplegados Detección tardía de brotes y respuesta insuficiente
Logística Corredores marítimos y aéreas en evaluación Retrasos en insumos críticos y evacuaciones

La comunidad, pieza central

En medio del drama, la voz de la comunidad es clave. La participación ciudadana acelera la recuperación: desde brigadas de limpieza que reducen riesgo sanitario hasta voluntarios que acompañan a personas mayores a sus citas médicas. Las autoridades deben facilitar esa energía ciudadana con información veraz, puntos de apoyo y canales para reportar necesidades.

Conclusión

Buenaventura ha evitado, por ahora, que el sismo se transforme en un desastre sanitario total. Sin embargo, la contención es frágil. Como dice el sentido común y lo subrayan los expertos: actuar rápido para tapar las fugas —agua, saneamiento, vigilancia y atención primaria— es la única forma de que la emergencia no se convierta en tragedia prolongada. La ciudad necesita recursos sostenidos, coordinación clara y la participación activa de su gente para recuperarse.

Con información e imágenes de: France 24