Refugios de vida: La red nacional exige 510 millones de pesos del PEF para 2026
Al grito de “¡Refugios sí, feminicidios no!”, integrantes de la Red Nacional de Refugios (RNR) se manifestaron frente a Palacio Nacional para demandar a la presidenta Claudia Sheinbaum la asignación exclusiva de, al menos, 510 millones de pesos en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el año 2026. Esta petición no es solo una cifra; es el clamor por la vida, la seguridad y la dignidad de miles de mujeres y sus hijas e hijos que buscan escapar de la violencia extrema en nuestro país.
Un hogar lejos del miedo: ¿Qué significan los refugios?
Imaginemos por un momento la situación más desesperada: una mujer y sus hijos huyendo de un hogar donde el miedo y la violencia son constantes, sin tener a dónde ir, sin recursos, con el corazón encogido por la incertidumbre y el terror. Para ellas, los refugios de la Red Nacional de Refugios no son solo cuatro paredes y un techo; son santuarios de vida, espacios de recuperación y plataformas para reconstruir un futuro libre de violencia.
Estos lugares ofrecen mucho más que alojamiento temporal. Proporcionan una atención integral que es crucial para la sobrevivencia y recuperación de las víctimas. Hablamos de acompañamiento psicológico, para sanar las heridas invisibles del maltrato; asesoría legal, para que puedan defender sus derechos y buscar justicia; atención médica, para cuidar tanto su salud física como emocional; y programas de empoderamiento, que les devuelven la autonomía y las herramientas para valerse por sí mismas. Además, se brinda apoyo educativo y recreativo a las niñas y niños, quienes también son víctimas indirectas de la violencia y necesitan un espacio seguro para crecer y desarrollarse.
La RNR, con más de 70 refugios y centros de atención a lo largo y ancho del país, es una red de apoyo vital que atiende anualmente a decenas de miles de personas. Son la primera línea de defensa contra la violencia de género, a menudo operando en condiciones precarias, pero con un compromiso inquebrantable.
El presupuesto que salva vidas: ¿Por qué 510 millones?
La demanda de 510 millones de pesos para 2026 no es arbitraria. Responde a una necesidad crítica y calculada para asegurar la operación digna y eficiente de estos espacios. Es un monto que permitiría cubrir los costos operativos esenciales –como renta, servicios básicos, alimentación y seguridad– así como garantizar los salarios justos para el personal especializado: psicólogas, abogadas, trabajadoras sociales y educadoras, que son el corazón de la atención que se brinda.
Históricamente, los refugios han enfrentado desafíos presupuestarios significativos, con asignaciones inestables o insuficientes que ponen en riesgo su existencia. La falta de un presupuesto adecuado puede llevar a la reducción de personal, la suspensión de servicios especializados o, en el peor de los casos, al cierre de estos espacios de protección, dejando a miles de mujeres y niños en una situación de mayor vulnerabilidad y exposición a la violencia.
Este dinero significaría una inversión en la prevención del feminicidio, un flagelo que sigue cobrando vidas en México. Al asegurar que los refugios puedan operar plenamente, el Estado estaría cumpliendo con su responsabilidad de proteger a sus ciudadanas y avanzar en la construcción de un país más justo y equitativo.
Un llamado a la esperanza: El compromiso de la nueva presidencia
La manifestación frente a Palacio Nacional y la demanda dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum adquieren un significado particular en el inicio de su administración. Como la primera mujer en ocupar la presidencia de México, las expectativas son altas en cuanto a su compromiso con los derechos de las mujeres y la erradicación de la violencia de género.
La asignación exclusiva de este presupuesto en el PEF 2026 sería un mensaje claro y contundente por parte del nuevo gobierno: que la vida y la seguridad de las mujeres son una prioridad indiscutible. No se trata solo de un gasto, sino de una inversión social de profundo calado que genera un impacto positivo en la estructura social, permitiendo que las víctimas se conviertan en sobrevivientes y, eventualmente, en agentes de cambio en sus propias comunidades.
El país necesita un presupuesto con perspectiva de género real, que se traduzca en acciones concretas y recursos suficientes para las instituciones y organizaciones que, como la RNR, están en la primera línea de batalla. Es un llamado a la sociedad en su conjunto para reflexionar sobre la importancia de apoyar estas causas, de exigir a nuestras autoridades un compromiso firme y de trabajar juntos para construir un México donde ninguna mujer tenga que gritar “¡Refugios sí, feminicidios no!” porque simplemente, no haya más feminicidios que lamentar. La esperanza reside en la acción coordinada y en la voluntad política de transformar estas demandas en realidades tangibles.
